# modaparatodos

Estamos a punto de estrenar el 2018 y  preparando ya nuestras Jornadas de Moda Ética FashionFrame, que vamos a celebrar en el marco de la celebración de los 25 años de la Fundación. Esta edición va de deporte y de inclusión. Mucho tiene la moda que decir de estos temazos…

Un recorrido por la historia de la moda, nos muestra que el deporte ha estado presente, sobre todo a partir del siglo XX, de ello hablaremos en otro post, éste lo vamos a dedicar  a la moda inclusiva. Hace unos años que se viene hablando de este tema. No sé por qué, al intentar escribir algo de esto, me ha venido a la memoria mi primera vivencia de la moda. Durante mi infancia me hacía los vestido una costurera, con la ayuda de mi madre, yo elegía mis propios modelos en los figurines, compraba las telas y tras algunas pruebas el vestido quedaba listo para poner. Las prendas encajaban en mi cuerpo a la perfección, las hechuras y las formas se adaptaban como un guante en la mano, las texturas de los tejidos eran apropiados a los diseños. También recuerdo que por aquel entonces el reciclaje de prendas era de lo más habitual, la transformación de la ropa te daba la impresión de que la estrenabas de nuevo. Aun me acuerdo de cómo un chaquetón de cuadros de mi madre que me parecía impresionante,  se transformó en un maravilloso poncho con unas aberturas laterales apropiado a mi tamaño de niña, lo combinamos un pantalón verde y quedó un conjunto de “revista”. La ropa era exclusiva para ti, se adaptaba a tus medidas, proporciones, resultaba cómoda de llevar y duraba más. Con el boom de la moda prêt-à-porter y luego con el sistema fast fashion, la moda se ha despersonalizado y  lo que me parece más notorio, se han invertido los términos: los cuerpos tienen que adaptarse a las tallas y diseños previamente fabricados. Hace unas décadas, empezaron los frenéticos esfuerzos por “meterse” en la talla ideal, por tener un cuerpo de acuerdo con los estereotipos declarados “top”. El sistema ha tenido sus consecuencias, como es la proliferación de casos de trastornos alimentarios entre las adolescentes,  o el bajón en la autoestima.

La aportación de la moda inclusiva creo que ha sido relevante,  en primer lugar ha sido capaz de volver a dar prioridad a las necesidades de las personas. Se ha recuperado de nuevo el sentido de los “términos”: los vestidos se adaptan a los cuerpos, se piensa antes en la persona que llevará las prendas. La moda inclusiva acoge la discapacidad, por ejemplo, al crear los diseños piensa donde colocar las aperturas y abotonaduras o fornituras para que no molesten a sus usuarios y faciliten su colocación. Con la moda inclusiva se han vuelto a personalizar las creaciones y a crear una moda que nos incluya a todos, sean cuales sean nuestras proporciones, tallas y formas.

La moda inclusiva es adaptable, versátil. Un ejemplo, por ejemplo podrían ser las “faldas pañuelo”, con cierres auto-regulables y fáciles de usar para personas con movilidad reducida. O también los ponchos que son cómodos de poner, con aberturas para mantener las mangas en su sitio… En fin, son muchas las posibilidades creativas cuando se piensa en cada persona, en sus necesidades…

Estamos descubriendo muchos proyectos, muy interesantes preparando las próximas Jornadas que se celebrarán en abril en el Palau Macaya.

 

¡¡Feliz y próspero 2018!!

MONTSERRAT MARTORELL

FashionFrame Project Manager

Fashion Frame Fundación Pineda
Consultoría de moda con fines educativos. Moda, Identidad y Consumo Responsable.
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