CON ESTAS PALABRAS EMPEZAMOS LAS VII JORNADAS DE FASHIONFRAME

 

La moda emociona, y no me refiero a la emoción pasajera generada por una publicidad seductora y “markitera”, sino a una emoción más profunda, a la que pone un diseñador-creador, un patronista, las manos que confeccionan una prenda, la emoción que todavía conserva el vestido que utilicé el día de una celebración inolvidable… La globalización de los procesos de diseño y confección de moda la han deshumanizado, se nos ofrece mucha ropa anodina, parecida, de quita y pon… ropa que ha perdido su emoción intrínseca, propia. El que en la moda sólo ve moda, es un necio”, afirma Balzac en su tratado de La vida elegante, y creo que lleva razón porque el gran sistema de la moda se queda en la modernidad, en la tendencia del momento, en la novedad que caduca, que pasa lo más rápido posible para dar paso a otra cosa nunca vista. Leí en un artículo firmado por Leticia García publicado en una revista de divulgación, Fashion & Arts Magazine, que “la moda es el metrónomo cultural”, la frase es del semiólogo ruso Yuri Lotman, según él, podemos saber cómo funciona la cultura del momento, atendiendo a cómo nos vestimos. Aunque ciertamente los modos de vestir transmiten infinidad de mensajes, me gustaría ir más lejos…  La cultura postmoderna ha dejado una fuerte dosis de narcisismo y de individualismo que la moda abandera, no hay más que ver la locura de las redes sociales, los likes y toda la cultura de Instagram… Pero hay una moda, quizás menos conocida pero más luminosa centrada en la persona, una moda solidaria, apasionante, que tiene detrás personas emprendedoras… y de esto es de lo que vamos a hablar en estas jornadas.

 

 

Leí también en un artículo de moda, que “la clave de la moda es la conexión emocional con el consumidor, más allá del producto”, y proseguía: “porque la moda no tiene problema de creatividad sino de generar negocio”. Muchos de los que me estáis escuchando experimentáis lo que esto significa, tal vez el motivo económico no sea el principal, no somos economicistas, pero el sistema tiene que cambiar para dar cabida y dejar que fluyan marcas con un plus que la hacen distinta a las demás. Como muchos sabéis la moda es el 4º sector con más exportaciones, un 8,4%, pero el listado marcas se queda reducido a 3, todas empresas poderosas; los diseñadores entendidos como especialistas en la diferencia, aquellos que son capaces ofrecer prendas alternativas, valores que van más allá de los productos, del negocio en sí, quedan muy por debajo. Históricamente hemos tenido nombres como Marià Fortuny, Cristóbal Balenciaga, Antonio Castillo, Paco Rabbane o Josep Font, eso sólo por nombrar sólo unos pocos… algunos están preocupados por los relevos, y en honor a la verdad hay que decir que sí hay creadores, sí hay talento, pero a veces se quedan disueltos en la globalidad de un sistema que nos clona.

Bajo el lema “Moda, tradición, innovación. Educar para un consumo responsable”, queremos romper una lanza en favor de un nuevo concepto de moda, una moda que innova por cómo está concebida. Me he leído detenidamente los proyectos aquí representados y aquí hay fuerza y energía suficiente para emprender nuevos modelos de negocio. Modelos que sean sostenibles y solidarios, que promueven el desarrollo de la persona, que son conscientes de que las futuras generaciones merecen encontrarse un planeta en condiciones y con los recursos necesarios para vivir, trabajar y gozar de todo lo que la naturaleza nos brinda.

 

 

 

¿Por qué consumo alternativo?, porque esta nueva moda, este modo de concebirla depende del consumidor y del que la produce. Hace falta fomentar sentido crítico entre los consumidores. FashionFrame nace con una vocación claramente educadora, formadora. Nos dedicamos a formar, a través de cursos, talleres, sesiones. Nos quedamos gratamente sorprendidas cuando al desarrollar en los colegios sesiones sobre consumo responsable de moda, las reacciones de los adolescentes son muy positivas, desconocen muchas veces lo que hay detrás de la moda. En el mes de marzo trabajamos en dos colegios, se trataba de diseñar un plan solidario para una marca de moda. Removidos por las condiciones laborales de algunos trabajadores textiles, los alumnos ideaban unos planes que el negocio de moda se parecía más a una ONG que a un negocio. Para fomentar un consumo alternativo, tiene que ir desarrollándose alternativas a los sistemas globales, cosa nada fácil, pero pienso que en estos últimos años se va notando el fruto.

Hace unas semanas, en una clase presencial que impartía en la Universidad a un grupo de alumnos de uno de los cursos que tenemos on line, les comentaba cómo recordaba que a mí de pequeña me hacían la ropa en casa, venía una modista, nos tomaba las medidas, mirábamos figurines, elegíamos cómo lo queríamos, si en una prueba, el fruncido no nos gustaba en un sitio, lo podíamos quitar… vestirse, crear los looks era un auténtico proyecto. La vinculación que teníamos con la ropa era distinta y la usábamos con otra actitud. No digo que lo bueno es sólo lo antiguo… soy la primera que compro a veces por internet algún básico de ropa que necesito… Pero con esto quiero decir que tiene que ser un proceso paralelo, hay que formar al consumidor y a la vez ofrecerle otros productos, otras experiencias.

En un estudio de la socióloga Diana Crane, profesora emérita de la universidad de Milán, dice que lo que influye en el comportamiento de los consumidores son sus valores, actitudes, identidad y estilos de vida. Pero dice que lo más determinante es sobre todo la “cultura de los grupos”. Pensaba que esto para concluir esta presentación que esta idea nos puede dar el marco, sensibilizar para un consumo alternativo, es crear cultura, cultura social, cultura de sostenibilidad, cultura de que lo primero es la persona, cultura de buenas prácticas, cultura de trabajo bien hechos… Una cultura que se refleje en estilos de vida más humanos, más solidarios, saludables y sostenibles.

El programa las jornadas es variado, tendremos distintas actividades. Participáis proyectos variados, iniciativas diferentes. El viernes por la tarde escuchamos los testimonios de Carmela que ha dado ya pistoletazo de salida a su proyecto Thisisgoood, a Kavita que ha hecho lo imposible por estar aquí y se lo agradecemos y Amparo con un proyecto de Coso Moda de Valencia.

 

 

El sábado por la mañana empezamos la jornada con una ponencia de Historia de la moda, Núria Aragonés ha propuesto hablar de las Arts & Krafts, fue un movimiento reactivo a la industrialización que impulsó la revalorización de la artesanía. Después una mesa redonda con 5 proyectos diferentes. Desi Valle nos dará una máster class de cómo crea artesanía con la “basura”, algunas de sus obras están expuestas durante las Jornadas. Fedérica Massa Saluzzo, con su ponencia romperá una laza por el emprendimiento social, allí está trabajando en una escuela de negocios sembrando inquietudes y plateando apuestas retadoras. Acabamos la Jornada con de dos workshops el de Virginia Abascal de la marca Verdeagua y vendrá Juan Carles Montes de Humana para hablarnos de la segunda mano.

Las Jornadas pretenden ser un espacio de reflexión y de intercambio de experiencias, una ocasión para crear sinergias y aunar esfuerzos.

 

MONTSERRAT MARTORELL

FashionFrame Project Manager

Fashion Frame Fundación Pineda
Consultoría de moda con fines educativos. Moda, Identidad y Consumo Responsable.
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1 Comments

  1. Jimena

    Soy estudiante de antropología en la UNAM y me encantó tu post y la misión de su proyecto está increíble ¿tienes mas publicaciones como ésta?

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