¿Y si os decimos que los hombres hasta hace bien poco eran los fashion victims os lo creeríais o no?

No tenemos que remontarnos demasiado tiempo atrás para ver que hasta el siglo XX los grandes iconos de estilo eran los hombres y no las mujeres. Sin duda, Coco Chanel o Audrey Hepburn habrían tenido una competencia distinta si hubieran nacido antes.

La moda como la entendemos actualmente nació en la Edad Media. Antes la indumentaria estaba marcada por la escasez y la situación social. En los siglos XIII-XIV, las prendas masculinas tienden al lujo y la ostentación frente a la vestimenta femenina, más pobre y limitada.

Con la Revolución Francesa llegó el hombre sobrio y perenne. Se impusieron los uniformes por las circunstancias sociales, y optar por la comodidad y por lo más económico fue lo prioritario. Las mujeres tomaron entonces las riendas de la moda y empezaron a ponerse accesorios: el poder económico y la pertenencia a una determinada clase social se exhibía mediante los vestidos de las esposas. Además, los colores quedaron relegados únicamente para los aristócratas.

Entrado el siglo XX, la moda femenina tomó protagonismo y eclipsó por completo a la masculina, que había sido mucho más vanguardista por la influencia del cine y de las sastrerías londinenses entre muchos otros factores.

El psicoanalista John Carl explicó esta gran pérdida de protagonismo masculino en la moda mediante la teoría de la “Gran Renuncia Masculina. Su indumentaria se vio excluida de la historia del vestido al ser considerada carente de interés y de glamour en comparación al de la moda femenina. Con esta renuncia causada por la sociopolítica del momento, el hombre tiene como objetivo dignificarse mediante el traje demostrando que es alguien que trabaja mucho. Así se consolidó la figura del hombre trabajador que viste con trajes oscuros, sobre todo negros, y sin ningún accesorio.

Actualmente, el hombre ha vuelto a preocuparse por su vestimenta y se ha apartado un poco de la sobriedad reinante hasta finales del siglo pasado. Hombre y mujer conviven en las revistas de moda y hay espacio para todos. Las tendencias no son tan excluyentes como antes y muchas veces se intercambian unas con otras.

CLAUDIA CHUECA

Fashion Frame Fundación Pineda
Consultoría de moda con fines educativos. Moda, Identidad y Consumo Responsable.
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